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Érase una vez la escuela de Beslán (parte 1)

1 de septiembre 2004, 32 rebeldes chechenos islamistas irrumpieron en la Escuela Número Uno de Beslán, en Osetia del Norte (República autónoma de la Federación de Rusia) durante la ceremonia del “Día de los Conocimientos”, el primer día de clases para los estudiantes. Pero en Rusia desde ese año hay una razón más para recordar esta fecha.
Muchas personas pudieron escapar y dar la alarma, pero otras 1.200 fueron tomadas como rehenes en el gimnasio de la escuela. Los terroristas amenazaron matar a 50 rehenes por cada su compañero asesinado por la policía y matar a 20 rehenes por cada compañero herido si el gobierno ruso hubiera permitido la incursión de la policía que estaba compuesta por agentes del ejército ruso, unidades Vympel y agentes de policía OMON y Alpha, que mientras tanto había ordenado a sus hombres rodear el edificio. Los rebeldes pidieron para mediar a Leonid Roshal, un pediatra que en 2002 se había ocupado de las negociaciones para la liberación de los niños durante la crisis de rehenes del teatro Dubrovka en Moscú. Los agresores exigían la retirada total del ejército ruso de Chechenia, pero las negociaciones no tuvieron éxito así que la tragedia no terminó hasta el 3 de septiembre. Amontonados en un gimnasio, fueron privados de los teléfonos móviles, podían hablar sólo si se les pedía hacerlo, y sólo en ruso, no se les permitía comer o beber. Algunos rehenes bebieron orina. El calor era sofocante y muchos de ellos pudieron quitarse la ropa para hacer frente a las temperaturas insoportables. A las adolescentes más bonitas, con la excusa de agua potable, las llevaron a otro lugar…
Después de muchas horas de negociaciones y dos días de gran tensión, se oyeron del gimnasio varios disparos y dos fuertes explosiones que provocaron la caída de una pared del gimnasio. Hasta entonces, las tropas rusas no habían abierto fuego, pero una hora tras del accidente la spetsnaz, la unidad de operaciones especiales de Rusia, asaltó el edificio. Las fuerzas especiales conquistaron la escuela en la mañana del día siguiente. Los muertos fueron 360, entre ellos 186 niños, 31 rebeldes, 11 policías rusos y muchos heridos. 800 personas sobrevivieron al ataque, muchos de ellos mutilados y muchos niños sin sus padres. (SIGUE EN OTRA ENTRADA)

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    Érase una vez la escuela de Beslán (parte 1)

    1 de septiembre 2004, 32 rebeldes chechenos islamistas irrumpieron en la Escuela Número Uno de Beslán, en Osetia del Norte (República autónoma de la Federación de Rusia), durante la ceremonia del “Día de los Conocimientos”; el primer día de clases para los estudiantes. Pero en Rusia desde ese año hay una razón más para recordar esta fecha.
    Muchas personas pudieron escapar y dar la alarma, pero otras 1.200 fueron tomadas como rehenes en el gimnasio de la escuela. Los terroristas amenazaron con matar a 50 rehenes por cada su compañero suyo asesinado por la policía y matar a 20 rehenes por cada compañero herido. Esto último si el gobierno ruso hubiera permitido la incursión de la policía, que estaba compuesta por agentes del ejército ruso, unidades Vympel y agentes de policía OMON y Alpha. Quines que mientras tanto habían ordenado a sus hombres rodear el edificio. Los rebeldes pidieron para mediar el asunto la inervención dea Leonid Roshal. Una pediatra que en 2002 se había ocupado de las negociaciones para la liberación de los niños, durante la crisis de rehenes del teatro Dubrovka en Moscú.

     

    Los agresores exigían la retirada total del ejército ruso de Chechenia, pero las negociaciones no tuvieron éxito, así que la tragedia no terminó hasta el 3 de septiembre. Amontonados en un gimnasio, fueron privados de los teléfonos móviles (podían hablar sólo si se les pedía hacerlo, y sólo en ruso), no se les permitía comer o beber. Algunos rehenes bebieron orina. El calor era sofocante y muchos de ellos pudieron quitarse la ropa para hacer frente a las temperaturas insoportables. A las adolescentes más bonitas (con la excusa de agua potable), las llevaron a otro lugar…
    Después de muchas horas de negociaciones y dos días de gran tensión, se oyeron del gimnasio varios disparos y dos fuertes explosiones que provocaron la caída de una pared del gimnasio. Hasta entonces, las tropas rusas no habían abierto fuego, pero una hora tras del accidente la spetsnaz, la (unidad de operaciones especiales de Rusia), asaltó el edificio. Las fuerzas especiales conquistaron la escuela en la mañana del día siguiente. Los muertos fueron 360, entre ellos 186 niños, 31 rebeldes, 11 policías rusos y muchos heridos. 800 personas sobrevivieron al ataque, muchos de ellos mutilados y muchos niños sin sus padres. (SIGUE EN OTRA ENTRADA)

     

    Está muy interesante tu relato, quedé tan inmersa en la lectura que hubo momentos que olvidé que estaba trantando de corregir tu entrada. Tu redacción es buena, solo hay que cuidad que no dejes enunciados muy largos sin los signos de puntuación respectivos.

    Érase una vez la escuela de Beslán (parte 1)

    1 de septiembre 2004, 32 rebeldes chechenos islamistas irrumpieron en la Escuela Número Uno de Beslán, en Osetia del Norte (República autónoma de la Federación de Rusia) durante la ceremonia del “Día de los Conocimientos”, el primer día de clases para los estudiantes. Pero en Rusia desde ese año hay una razón más para recordar esta fecha.
    Muchas personas pudieron escapar y dar la alarma, pero otras 1.200 fueron tomadas como rehenes en el gimnasio de la escuela. Los terroristas amenazaron  con matar a 50 rehenes por cada compañero asesinado por la policía y matar a 20 rehenes por cada compañero herido si el gobierno ruso hubiera permitido la incursión de la policía que estaba compuesta por agentes del ejército ruso, unidades Vympel y agentes de policía OMON y Alpha, que mientras tanto habían ordenado a sus hombres rodear el edificio. Los rebeldes pidieron para mediar a Leonid Roshal, un pediatra que en 2002 se había ocupado de las negociaciones para la liberación de los niños durante la crisis de rehenes del teatro Dubrovka en Moscú. Los agresores exigían la retirada total del ejército ruso de Chechenia, pero las negociaciones no tuvieron éxito así que la tragedia no terminó hasta el 3 de septiembre. Amontonados en un gimnasio, fueron privados de los teléfonos móviles, podían hablar sólo si se les pedía hacerlo, y sólo en ruso, no se les permitía comer o beber, algunos rehenes bebieron orina, el calor era sofocante y muchos de ellos pudieron quitarse la ropa para hacer frente a las temperaturas insoportables, a las adolescentes más bonitas, con la excusa de agua potable, las llevaron a otro lugar…
    Después de muchas horas de negociaciones y dos días de gran tensión, se oyeron en el gimnasio varios disparos y dos fuertes explosiones que provocaron la caída de una pared del gimnasio, hasta entonces, las tropas rusas no habían abierto fuego, pero una hora, tras del accidente la spetsnaz, la unidad de operaciones especiales de Rusia, asaltó el edificio, las fuerzas especiales conquistaron la escuela  la mañana del día siguiente, los muertos fueron 360, entre ellos 186 niños, 31 rebeldes, 11 policías rusos y muchos heridos, 800 personas sobrevivieron al ataque, muchos de ellos mutilados y muchos niños mutilados (SIGUE EN OTRA ENTRADA)

    Érase una vez la escuela de Beslán (parte 1)

    1 de septiembre 2004, 32 rebeldes chechenos islamistas irrumpieron en la Escuela Número Uno de Beslán, en Osetia del Norte (República autónoma de la Federación de Rusia) durante la ceremonia del “Día de los Conocimientos”, el primer día de clases para los estudiantes. Pero en Rusia desde ese año hay una razón más para recordar esta fecha.
    Muchas personas pudieron escapar y dar la alarma, pero otras 1.200 fueron tomadas como rehenes en el gimnasio de la escuela. Los terroristas amenazaron con matar a 50 rehenes por cada su compañero asesinado por la policía y matar a 20 rehenes por cada compañero herido si el gobierno ruso hubiera permitido la incursión de la policía que estaba compuesta por agentes del ejército ruso, unidades Vympel y agentes de policía OMON y Alpha, que mientras tanto había ordenado a sus hombres rodear el edificio. Los rebeldes pidieron para mediar a Leonid Roshal, un pediatra que en 2002 se había ocupado de las negociaciones para la liberación de los niños durante la crisis de rehenes del teatro Dubrovka en Moscú. Los agresores exigían la retirada total del ejército ruso de Chechenia, pero las negociaciones no tuvieron éxito así que la tragedia no terminó hasta el 3 de septiembre. Amontonados en un gimnasio, fueron privados de los teléfonos móviles, podían hablar sólo si se les pedía hacerlo, y sólo en ruso, no se les permitía comer o beber. Algunos rehenes bebieron orina. El calor era sofocante y muchos de ellos pudieron quitarse la ropa para hacer frente a las temperaturas insoportables. A las adolescentes más bonitas, con la excusa de agua potable, las llevaron a otro lugar…
    Después de muchas horas de negociaciones y dos días de gran tensión, se oyeron del gimnasio varios disparos y dos fuertes explosiones que provocaron la caída de una pared del gimnasio. Hasta entonces, las tropas rusas no habían abierto fuego, pero una hora tras del accidente la spetsnaz, la unidad de operaciones especiales de Rusia, asaltó el edificio. Las fuerzas especiales conquistaron la escuela en la mañana del día siguiente. Los muertos fueron 360, entre ellos 186 niños, 31 rebeldes, 11 policías rusos y muchos heridos. 800 personas sobrevivieron al ataque, muchos de ellos mutilados y muchos niños sin sus padres. (SIGUE EN OTRA ENTRADA)

     

    Excelente redacción, enhorabuena.

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