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Viajar con niños

 

Estábamos en la puerta numero 32 al aeropuerto JFK esperando nuestro vuelo a Suiza. Andreas y Anina, nuestros dos niños, tenían tres y cuatro años, edades perfectas para descubrir todo que era nuevo. Mi esposa y yo estábamos tratando mantenerlos ocupados el más que posible, esperando que se van a acostar muy pronto en el avión. Pero los niños eran increíbles y nos subestimaron su energía interminable.

Una vez que estábamos todos sentado en el avión, la diversión empezaba realmente. Primera fue la guerra de quien puede sentarse en la ventana. Andreas ganó ese batalla y pronto descubrió que la cortina de ventana se mueve arriba y abajo. Esta acción duró algunos minutos hasta se encontró el botón para la azafata. Mientras tanto Anina quedó fascinado con el pelo rojo de la señora que se sentó a su lado. Creo que la señora no le gusta los niños pequeños y estaba molesto.

Nos dio hambre y finalmente las azafatas nos trajeron unas bebidas y la cena. Pedí unos vinos rojo para mi esposa y yo. Por supuesto los niños también querían tener vino. Así les mezclamos un poquito en sus aguas con la esperanza de que se iban a dormir mas rápido después de cenar. Desafortunadamente los dos nunca durmieron durante el vuelo entero (ocho horas). Alquilamos un coche en Suiza y los niños finalmente durmieron en el camino a mis padres.

No hace falta decir que mi esposa y yo estábamos muy cansados. En este tiempo los niños son adultos y nos reímos mucho de este viaje!

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    ¡Viajar con niños!

    Estábamos en la puerta numero 32 del aeropuerto JFK esperando nuestro vuelo a Suiza. Andreas y Anina, nuestros dos niños, tenían tres y cuatro años, edades perfectas para descubrir todo lo/aquello que era nuevo. Mi esposa y yo estábamos tratando de mantenerlos ocupados el lo más que fuera posible, esperando que se van a acostar dormirían muy pronto en el avión. Pero los niños eran increíbles y nos subestimamos su interminable energía.  

    Una vez que estuvimos todos sentados en el avión, la diversión empezó realmente. Primero fue la guerra de quien puede sentarse en la ventana. Andreas ganó ese batalla y pronto descubrió que la cortina de ventana se mueve para/hacia arriba y para/hacia abajo./se mueve de arriba a abajo. Esta acción duró algunos minutos hasta que se encontró el botón para la azafata. Mientras tanto Anina quedó fascinada con el pelo rojo de la señora que se sentó a su lado. Creo que a la señora no le gustan los niños pequeños y estaba molesta.

    Nos dio hambre, y finalmente las azafatas nos trajeron unas bebidas y la cena. Pedí unos vino tinto s rojo para mi esposa y yo para mí. Por supuesto los niños también querían tener tomar vino/probar el vino. Así que les mezclamos un poquito en sus aguas con la esperanza de que se iban a dormir más rápido después de cenar. Desafortunadamente ninguno de los dos nunca se durmieron durante el vuelo entero (ocho horas)./durante todo el vuelo de 8 horas. Alquilamos un coche en Suiza y los niños finalmente durmieron durante el camino a la casa de mis padres.


    No hace falta decir que mi esposa y yo estábamos muy cansados.

    En este tiempo/Hoy día,/Actualmente (mejor) los niños son adultos y nos reímos mucho de este viaje!

    Viajar con niños

    Estábamos en la puerta numero 32 al aeropuerto JFK esperando nuestro vuelo a Suiza. Andreas y Anina, nuestros dos niños, tenían tres y cuatro años, edades perfectas para descubrir todo lo que era nuevo. Mi esposa y yo estábamos tratando de mantenerlos ocupados el lo más que posible, esperando a que se van vayan a acostar muy pronto en el avión. Pero los niños eran increíbles y nos subestimaron subestimamos su energía interminable.

    Una vez que estábamos todos sentados en el avión, la diversión empezaba realmente. Primera fue la guerra de quien puede sentarse en la ventana. Andreas ganó esa batalla y pronto descubrió que la cortina de ventana se mueve de arriba y hacia abajo. Esta acción duró algunos minutos hasta  que la azafata se encontró el botón para la azafata. Mientras tanto Anina quedó fascinada con el pelo rojo de la señora que se sentó a su lado. Creo que a la señora no le gustan los niños pequeños y estaba molesta.

    Nos dio hambre y finalmente las azafatas nos trajeron unas bebidas y la cena. Pedí unos un vinos tinto rojo para mi esposa y para mi yo. Por supuesto los niños también querían tener vino. Así les mezclamos un poquito en sus aguas con la esperanza de que se iban a dormir mas rápido después de cenar. Desafortunadamente los dos nunca se durmieron durante el vuelo entero (ocho horas). Alquilamos un coche en Suiza y los niños finalmente se durmieron en el camino a mis padres. (no entendí mucho esa parte, al menos que querías decir "los niños finalmente se durmieron en el camino a la casa de mis padres")

    No hace falta decir que mi esposa y yo estábamos muy cansados. En este tiempo los niños son adultos y nos reímos mucho de este viaje!

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