Julie
Professional Teacher
Para hacerte sincera, esta pregunta me da un poquito de tristeza, porque sí toco instrumento, pero no con tanta frecuencia como me gustaría. Empecé a tocar la guitarra cuando tenía seis o siete años. En aquel entonces tomaba clases en las cuales aprendí a tocar varios estilos, tanto el clásico como el rock. No ensayaba tanto como a mis profes les habría gustado, pero sí, al menos una vez en semana sacaba o a Romeo (mi guitarra acústica) o a Julieta (mi guitarra eléctrica) del estuche para tocar algunas canciones. Ya, a mis 40 años, tengo otra guitarra, la cual no he bautizado con ningún nombre. La compré después de haber terminado de viajar mucho y vivir una existencia nómada con muy pocas posesiones. Un día, firmé contrato para un apartamento y unas horas después me dije, “Bueno, ya tienes hogar. ¡Es hora de comprar guitarra!” En mi mente, era un buen símbolo de la permanencia, y porque siempre había tenido una guitarra en casa, parecía el siguiente paso más lógico. Por lástima, mi guitarra no ha logrado ser mucho más de una declaración de que tengo hogar. Es decir, casi nunca la toco. Necesita nuevas cuerdas y tal vez una reparación para que sea más fácil presionarlas. La acción (la distancia entre las cuerdas y el mástil) es demasiado grande, cosa que hace que tocarla me duela mucho, literalmente. Mi guitarra sin nombre queda acostada al lado de mi escritorio. La veo cada día, sin sacarla al aire. No obstante, no se enoja conmigo. Sabe que su papel es calmarme, y si lo puede hacer sin yo ponerla a trabajar, no le importa.
Oct 7, 2021 5:51 PM
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Para serte sincera, esta pregunta me da un poquito de tristeza, porque sí toco instrumento, pero no con tanta frecuencia como me gustaría. Empecé a tocar la guitarra cuando tenía seis o siete años. En aquel entonces tomaba clases en las cuales aprendí a tocar varios estilos, tanto el clásico como el rock. No ensayaba tanto como a mis profes les habría gustado, pero sí, al menos una vez en semana sacaba o a Romeo (mi guitarra acústica) o a Julieta (mi guitarra eléctrica) del estuche para tocar algunas canciones. Ya, a mis 40 años, tengo otra guitarra, la cual no he bautizado con ningún nombre. La compré después de haber terminado de viajar mucho y vivir una existencia nómada con muy pocas posesiones. Un día, firmé contrato para un apartamento y unas horas después me dije, “Bueno, ya tienes hogar. ¡Es hora de comprar guitarra!” En mi mente, era un buen símbolo de la permanencia, y porque siempre había tenido una guitarra en casa, parecía el siguiente paso más lógico. Por lástima, mi guitarra no ha logrado ser mucho más de una declaración de que tengo hogar. Es decir, casi nunca la toco. Necesita nuevas cuerdas y tal vez una reparación para que sea más fácil presionarlas. La acción (la distancia entre las cuerdas y el mástil) es demasiado grande, cosa que hace que tocarla me duela mucho, literalmente. Mi guitarra sin nombre queda acostada al lado de mi escritorio. La veo cada día, sin sacarla al aire. No obstante, no se enoja conmigo. Sabe que su papel es calmarme, y si lo puede hacer sin yo ponerla a trabajar, no le importa.
October 8, 2021
Para hacerte sincera, esta pregunta me da un poquito de tristeza, porque sí toco un instrumento, pero no con tanta frecuencia como me gustaría. Empecé a tocar la guitarra cuando tenía seis o siete años. En aquel entonces tomaba clases en las cuales aprendí a tocar varios estilos, tanto el clásico como el rock. No ensayaba tanto como mis profes les habría gustado, pero sí, al menos una vez en semana sacaba o a Romeo (mi guitarra acústica) o a Julieta (mi guitarra eléctrica) del estuche para tocar algunas canciones. Ya, a mis 40 años, tengo otra guitarra, la cual no he bautizado con ningún nombre. La compré después de haber terminado de viajar mucho y vivir una existencia nómada con muy pocas posesiones. Un día, firmé contrato para un apartamento y unas horas después me dije, “Bueno, ya tienes hogar. ¡Es hora de comprar guitarra!” En mi mente, era un buen símbolo de la permanencia, y porque siempre había tenido una guitarra en casa, parecía el siguiente paso más lógico. Por lástima, mi guitarra no ha logrado ser mucho más que una decoracion que tengo en mi hogar. Es decir, casi nunca la toco. Necesita nuevas cuerdas y tal vez una reparación para que sea más fácil presionarlas. La acción (la distancia entre las cuerdas y el mástil) es demasiado grande, cosa que hace que tocarla me duela mucho, literalmente. Mi guitarra sin nombre queda acostada al lado de mi escritorio. La veo cada día, sin sacarla al aire. No obstante, no se enoja conmigo. Sabe que su papel es calmarme, y si lo puede hacer sin yo ponerla a trabajar, no le importa. ¡ Muy bien ! te endiendo, a mi me pasa algo parecido con mi piano ahora con los estudios ya no tengo mucho tiempo para tocarla.
October 7, 2021
Para ser sincera, esta pregunta me da un poquito de tristeza, porque sí toco un instrumento, pero no con tanta frecuencia como me gustaría. Empecé a tocar la guitarra cuando tenía seis o siete años. En aquel entonces tomaba clases en las cuales aprendí a tocar varios estilos, tanto el clásico como el rock. No ensayaba tanto como a mis profes les habría gustado, pero sí, al menos una vez a la semana sacaba o a Romeo (mi guitarra acústica) o a Julieta (mi guitarra eléctrica) del estuche para tocar algunas canciones. Ya, a mis 40 años, tengo otra guitarra, la cual no he bautizado con ningún nombre. La compré después de haber terminado de viajar mucho y vivir una existencia nómada con muy pocas posesiones. Un día, firmé contrato de un departamento y unas horas después me dije, “Bueno, ya tienes hogar. ¡Es hora de comprar una guitarra!” En mi mente, era un buen símbolo de permanencia, y porque siempre había tenido una guitarra en casa, parecía el siguiente paso más lógico. Por desgracia, mi guitarra no ha logrado ser mucho más, que una declaración de que tengo hogar. Es decir, casi nunca la toco. Necesita nuevas cuerdas y tal vez una reparación para que sea más fácil presionarlas. La acción (la distancia entre las cuerdas y el mástil) es demasiado grande, cosa que hace que tocarla me duela mucho, literalmente. Mi guitarra sin nombre se queda acostada al lado de mi escritorio. La veo cada día, sin sacarla al aire. No obstante, no se enoja conmigo. Sabe que su papel es calmarme, y si lo puede hacer sin yo ponerla a trabajar, no le importa.
Me pasa algo similar con mis guitarras 🎸 Tengo una acústica y una eléctrica. Debería cambiarles las cuerdas y volver a tocar, las extraño :)
October 7, 2021
Para ser sincera, esta pregunta me da un poquito de tristeza, porque sí toco un instrumento, pero no con tanta frecuencia como me gustaría. Empecé a tocar la guitarra cuando tenía seis o siete años. En aquel entonces tomaba clases en las cuales aprendí a tocar varios estilos, tanto el clásico como el rock. No ensayaba tanto como a mis profes les habría gustado, pero sí, al menos una vez a la semana sacaba o a Romeo (mi guitarra acústica) o a Julieta (mi guitarra eléctrica) del estuche para tocar algunas canciones. Ya, a mis 40 años, tengo otra guitarra, la cual no he bautizado con ningún nombre. La compré después de haber terminado de viajar mucho y vivir una existencia nómada con muy pocas posesiones. Un día, firmé contrato para un apartamento y unas horas después me dije, “Bueno, ya tienes hogar. ¡Es hora de comprar una guitarra!” En mi mente, era un buen símbolo de la permanencia, y porque siempre había tenido una guitarra en casa, parecía el siguiente paso más lógico. Desgraciadamente, mi guitarra no ha logrado ser mucho más que una declaración de que tengo un hogar. Es decir, casi nunca la toco. Necesita nuevas cuerdas y tal vez una reparación para que sea más fácil presionarlas. La acción (la distancia entre las cuerdas y el mástil) es demasiado grande, cosa que hace que tocarla me duela mucho, literalmente. Mi guitarra sin nombre queda acostada al lado de mi escritorio. La veo cada día, sin sacarla al aire. No obstante, no se enoja conmigo. Sabe que su papel es calmarme, y si lo puede hacer sin yo ponerla a trabajar, no le importa.
Espero que puedas encontrar tiempo para tocar tu guitarra pronto.
October 7, 2021
Paraser sincera, esta pregunta me da un poquito de tristeza, porque sí, toco un instrumento, pero no con tanta frecuencia como me gustaría. Empecé a tocar la guitarra cuando tenía seis o siete años. En aquel entonces tomaba clases en las cuales aprendí a tocar varios estilos, tanto el clásico como el rock. No ensayaba tanto como a mis profes les habría gustado, pero sí, al menos una vez a la semana sacaba o a Romeo (mi guitarra acústica) o a Julieta (mi guitarra eléctrica) del estuche para tocar algunas canciones. Ya, a mis 40 años, tengo otra guitarra, la cual no he bautizado con ningún nombre. La compré después de haber terminado de viajar mucho y vivir una existencia nómada con muy pocas posesiones. Un día, firmé un contrato para comprar un apartamento y unas horas después me dije, “Bueno, ya tienes hogar. ¡Es hora de comprar una guitarra!” En mi mente, era un buen símbolo de permanencia, y porque siempre había tenido una guitarra en casa, así que parecía el siguiente paso más lógico. Lamentablemente, mi guitarra no ha logrado ser mucho más de una declaración de que tengo hogar. Es decir, casi nunca la toco. Necesita nuevas cuerdas y tal vez una reparación para que sea más fácil presionarlas. La acción (la distancia entre las cuerdas y el mástil) es demasiado grande, cosa que hace que al tocarla me duela mucho, literalmente. Mi guitarra sin nombre queda acostada al lado de mi escritorio. La veo cada día, sin sacarla al aire. No obstante, no se enoja conmigo. Sabe que su papel es calmarme, y si lo puede hacer sin yo ponerla a trabajar, no le importa.
October 7, 2021
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