Los chicos malos de la literatura (Parte 1)
La literatura es muchas veces foco de la psicoanálisis cuanto ésta recoge a personificaciones para algunos de sus arquétipos. Aquella, esplendorosa fuente de la descripción de la condición humana, por supuesto no decepciona. Tras la lectura de una traducción al español del libro holandés Blauwe Maandagen, el personaje principal me sonó por demasiado familiar. Así que empecé a recordar de otros personajes iguales que melancólicos, conflituosos y afligidos que ya tuve la oportunidad de conocer en otros encuentros literários.
Henry Chinaski, famoso protagonista de Ham on Rye, fue el primer chico desorientado, lleno de caos y enojo hacia el mundo que conocí. El presunto personaje autobiográfico de Bukowski tiene el padre alcohólico y abusivo, la madre impotente y vive con la cuerda en el cuello en cuanto su situación financera. De igual modo, el narrador de The Catcher in the Rye, Holden Caulfield pese a ser de una familia endinerada no resultó tener una mente más libre de disensiones internas. Ambos personajes son muy jóvenes a lo largo de las narrativas. Jóvenes hombres viviendo en mundos que respiran guerra y conflictos políticos, que tienen aprecio por la postura autoritaria y el rigor de seguir las normas sin cuestionarlas. Mundos que valoran a los hombres fuertes, racionales, sin debilidades. Mejor dicho, jóvenes que viven en mundos profundamente desiguales, sin espacio para reflexionar. Mundos enamorados de los prejuicios, del egoísmo, de la imposición de padrones según los cuales todos tienen que encuadrarse. Sin embargo, ¿qué pasa cuando uno no logra hacerlo, y qué pasa cuando ni siqueira logra conocerse para que pueda elegir dónde pertenencer?
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Los chicos malos de la literatura (Parte 1)
La literatura es muchas veces foco de la psicoanálisis cuanto ésta recoge a personificaciones para algunos de sus arquétipos. Aquella, esplendorosa fuente de la descripción de la condición humana, por supuesto no decepciona. Tras la lectura de una traducción al español del libro holandés Blauwe Maandagen, el personaje principal me sonó por demasiado familiar. Así que empecé a recordar de a otros personajes iguales que de melancólicos, conflictuosos conflictivos y afligidos que ya tuve la oportunidad de conocer en otros encuentros literários.
Henry Chinaski, famoso protagonista de Ham on Rye, fue el primer chico desorientado, lleno de caos y enojo hacia el mundo que conocí. El presunto personaje autobiográfico de Bukowski tiene el padre alcohólico y abusivo, la madre impotente y vive con la cuerda en el cuello en cuanto a su situación financiera. De igual modo, el narrador de The Catcher in the Rye, Holden Caulfield pese a ser de una familia endinerada adinerada, no resultó tener una mente más libre de disensiones internas. Ambos personajes son muy jóvenes a lo largo de las narrativas. Jóvenes hombres hombres jóvenes viviendo en mundos que respiran guerra y conflictos políticos, que tienen aprecio por la postura autoritaria y el rigor de seguir las normas sin cuestionarlas. Mundos que valoran a los hombres fuertes, racionales, sin debilidades. Mejor dicho, jóvenes que viven en mundos profundamente desiguales, sin espacio para reflexionar. Mundos enamorados de los prejuicios, del egoísmo, de la imposición de padrones según los cuales todos tienen que encuadrarse. Sin embargo, ¿qué pasa cuando uno no logra hacerlo, y qué pasa cuando ni siquiera logra conocerse para que pueda elegir dónde pertenecer?
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Hola! ¿Cómo estás?
¡Veo que leí primero la parte 2! Al igual que en ese texto, te propongo solamente las siguientes modificaciones:
- Cambios de palabras y acentos
Cambios de frases- (Alternativas)
Los chicos malos de la literatura (Parte 1)
La literatura es muchas veces foco del psicoanálisis cuanto ésta recoge a personificaciones para algunos de sus arquetipos. Aquella esplendorosa fuente de la descripción de la condición humana, por supuesto no decepciona. Tras la lectura de una traducción al español del libro holandés "Blauwe Maandagen", el personaje principal me sonó por demasiado familiar. Así que empecé a recordar de otros personajes iguales que de melancólicos, conflictuosos conflictivos y afligidos que ya tuve la oportunidad de conocer en otros encuentros literarios.
Henry Chinaski, famoso protagonista de "Ham on Rye", fue el primer chico desorientado, lleno de caos y enojo hacia el mundo que conocí. El presunto personaje autobiográfico de Bukowski tiene el padre alcohólico y abusivo, la madre impotente y vive con la cuerda en el cuello en cuanto su situación financiera. De igual modo, el narrador de "The Catcher in the Rye", Holden Caulfield pese a ser de una familia adinerada, no resultó tener una mente más libre de disensiones internas. Ambos personajes son muy jóvenes a lo largo de las narrativas. Jóvenes hombres viviendo en mundos que respiran guerra y conflictos políticos, que tienen aprecio por la postura autoritaria y el rigor de seguir las normas sin cuestionarlas. Mundos que valoran a los hombres fuertes, racionales, sin debilidades. Mejor dicho, jóvenes que viven en mundos profundamente desiguales, sin espacio para reflexionar. Mundos enamorados de los prejuicios, del egoísmo, de la imposición de padrones patrones según los cuales todos tienen que encuadrarse. Sin embargo, ¿qué pasa cuando uno no logra hacerlo, y qué pasa cuando ni siquiera logra conocerse para que pueda elegir dónde pertenecer?
¡Saludos!
MARTIN BUENAGA
Tutor de comunidad (Español)
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Los chicos malos de la literatura (Parte 1)
La literatura es muchas veces foco del psicoanálisis cuanto éste recoge a personificaciones para algunos de sus arquétipos. Aquella, esplendorosa fuente de la descripción de la condición humana, por supuesto no decepciona. Tras la lectura de una traducción al español del libro holandés Blauwe Maandagen, el personaje principal me sonó demasiado familiar. Así que empecé a recordar otros personajes iguales que melancólicos, conflituosos y afligidos que ya tuve la oportunidad de conocer en otros encuentros literários.
Henry Chinaski, famoso protagonista de Ham on Rye, fue el primer chico desorientado, lleno de caos y enojo hacia el mundo que conocí. El presunto personaje autobiográfico de Bukowski tiene un padre alcohólico y abusivo, la madre impotente y vive con la cuerda en el cuello en cuanto a su situación financera. De igual modo, el narrador de The Catcher in the Rye, Holden Caulfield pese a ser de una familia adinerada no resultó tener una mente más libre de disensiones internas. Ambos personajes son muy jóvenes a lo largo de las narrativas. Jóvenes hombres viviendo en mundos que respiran guerra y conflictos políticos, que tienen aprecio por la postura autoritaria y el rigor de seguir las normas sin cuestionarlas. Mundos que valoran a los hombres fuertes, racionales, sin debilidades. Mejor dicho, jóvenes que viven en mundos profundamente desiguales, sin espacio para reflexionar. Mundos enamorados de los prejuicios, del egoísmo, de la imposición de padrones según los cuales todos tienen que encuadrarse. Sin embargo, ¿qué pasa cuando uno no logra hacerlo, y qué pasa cuando ni siqueira logra conocerse para que pueda elegir dónde pertenencer?
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