Zoek tussen verschillende Engels docenten...
Marsha
Nunca puedo olvidarme de los días pasados en Sevilla. Fue un sábado cerca de las once de la noche cuando mi marido y yo habiamos terminado de la cena y habiamos regresados al hotel . Estábamos sentados en el bar para tomar un refresco más, antes de acostarnos. Le pregunté al mesero de la queda de los baños y me apunto con el dedo, mientras diciendome alla , alla . Siguiendo la dirección, baje la escalera al piso mas bajo del hotel y encontré el baño para las mujeres. Era un poco oscuro en el fondo y no vi a nadie. No me molesto. Entre el baño, y cerré la puerta del espacio privado. Cuando estuviera a punto de salir, empezó mi pesadilla porque la puerta, una fuerte de madera solida, no abrió-fue atascada. Empecé a gritar para que alguien pudiera ayudarme, pero nadie vino. Me quede en ese cuarto por casi tres horas; por buena suerte no sufria de claustrofobia. Por fin, un empleado del hotel, que estaba limpiando, me escuchaba de afuera del baño, entro, y me libero. Mientras, a mi marido se volvía loco con preocupación Durante mis horas atrapadas, el pidio del favor de unos de los empleado para buscarme en el bano. Pero ellos solamente me busco en el baño en el primer piso que se frecuentaban los huéspedes. No le dijeron nada del otro en el piso abajo. El me busco en nuestro cuarto, afuera del hotel y en el jardín. Muy asustado y al punto de llamar al policía, me vio montando la escalera hacia el. Después de un gran abrazo, juntos fuimos al gerente del hotel para quejarnos de su falta de ayudarnos . Y que hizo? Nos disculpo en una gran manera y nos ofreció una noche sin pagar. Y que lección aprendi de la experiencia? De partir de ese dia, nunca cierro con llave ninguna puerta en un bano menos que tenga un espacio bastante ancho para escaparme.

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