El aprendizaje de una nueva lengua es un proceso que requiere un gran esfuerzo por parte del estudiante, una fuerte motivación que luche contra las distracciones, la capacidad de visualizar una meta a largo plazo y no dejarse vencer. Pero por sobre todo necesita mucha pasión; pasión por lo que haces, para que aquello que estudias, se convierta en un hábito que requiera cada vez menos esfuerzo.

 

Para que logres este objetivo, te daré una serie de artículos con diferentes tips, que te ayudarán a aprender mejor y motivarte cada día.

 

¿Qué tipo de estudiante soy?, ¿Cómo aprendo?

 

Cada persona a lo largo de su vida desarrollará técnicas propias de aprendizaje y memorización. Para sacarle el mayor provecho a nuestro aprendizaje tenemos que descubrir qué tipo de estudiante somos o mejor dicho, de qué modo memorizamos mejor y qué sentido ocupamos para esta práctica.

 

Existen diferentes tipos de aprendizaje, pero vamos a centrarnos en estos tres tipos:

 

  1. Auditivo: Memorizamos mejor estímulos auditivos como canciones, sonidos, recuerdos auditivos, etc.
  2. Visual: Memorizamos mejor estímulos de tipo visual como son fotografías, imágenes, colores, recuerdos de lugares, personas, etc. Siempre desde la perspectiva de la imagen.
  3. Kinestésica: Memorizamos mejor con estímulos motores y la percepción de estos. Un tipo de aprendizaje kinestésico sería "Aprender a andar en bicicleta".

 

Para descubrir qué sentido predomina en tu aprendizaje, puedes buscar ayuda profesional o simplemente hacer ejercicios de auto-observación. Para ejemplificarlo haremos el siguiente ejercicio:

 

Veremos una película, video o serie de nuestra elección.

 

Un par de horas más tarde, nos sentaremos frente a una hoja en blanco y comenzaremos a rememorar el vídeo, evaluaremos “¿Qué recuerdo mejor?”; ¿Los diálogos?, ¿Las imágenes? ¿Mis movimientos mientras veía la película?.

 

No te preocupes, si no lo descubres a la primera o si sientes que tienes una mezcla de percepciones; esto es completamente normal. Continúa practicando hasta que logres encontrar tu fuerte. Una vez encontrado, podemos empezar a trabajar con él, para sacarle el mayor provecho.

 

Si eres más de tipo auditivo: Reforzaremos esta característica viendo películas, escuchando música, podcasts, poemas, etc. Un buen truco sería escuchar un listado de palabras y luego repetirlas, grabarse y comparar las diferencias, para que puedas ver las distintas entonaciones y acentos.

 

También se aplica el repetir en voz alta diferentes frases o inventarse una conversación. Este tipo de personas tienden a coger muy rápido los acentos, prueba a tratar de hablar con diferentes acentos en español.

 

Si eres más de tipo visual: Para reforzar el aprendizaje cualquier material visual te ayudará, desde películas, videos o series, pero también puedes utilizar dibujos o colores para memorizar palabras concretas o incluso frases.

 

Un buen ejemplo de esto es pegar post-it de colores con palabras, textos o listados que quieras recordar o pegarlos sobre los objetos que quieres memorizar en el idioma que estás aprendiendo.

 

Si eres más de tipo kinestésico: Puedes sacarle partido a esta forma de aprendizaje de diferentes formas, entre las técnicas que puedes utilizar: Ver un video en Youtube, luego repetir en voz alta el diálogo, después transcribirlo y cuando termines vete dando vueltas alrededor de tu casa o donde estés repitiendo las frases mientras caminas o mírate frente a un espejo y observa tus reacciones faciales con cada frase.

 

Ya, sé cual es mi punto fuerte ¿Ahora qué?

 

Ahora que ya sabes cómo memorizas mejor, trabajaremos con las emociones, la concentración y la motivación.

 

 

La idea de conocer nuestros puntos fuertes nos ayudará en el aprendizaje de una nueva lengua y este camino se parece mucho a una carrera de fondo; con el firme propósito de no agotarse a mitad de camino y continuar hasta el final, sin importar si es fácil o difícil, al contrario, siempre con la constancia por delante que finalmente se transformará todo el esfuerzo en un hábito.

 

Tenemos que organizarnos y ser realistas con nuestras metas, más vale aprenderse un par de palabras por semana que decir "Voy a aprender español en tres meses".

 

En tu plan de estudios siempre tiene que haber un tiempo real reservado para convertir el estudio en un hábito. Te propongo comenzar reservando quince minutos al día, pero no serán quince minutos cualquiera, serán quince minutos después de un disparador o señal de activación.

 

¿Qué es esto? Un disparador o señal de activación, es un hábito que ya está incorporado en nuestra rutina diaria y que desencadenará el hábito que intentamos incorporar.

 

Por ejemplo, es mucho más fácil decir "Voy a estudiar español quince minutos, después de lavarme los dientes", que decir "voy a estudiar quince minutos diarios". Nuestro disparador será "lavarse los dientes".

 

Si hacemos este ejercicio todos los días, quince minutos diarios, después de lavarnos los dientes, poco a poco iremos viendo cómo la acción de estudiar se incorpora a nuestra rutina de forma fácil y natural. Incluso si algún día te lo saltas, sentirás que te falta algo por hacer y te sentirás incómodo.

 

Otros puntos a tener en cuenta son:

 

  • El lugar de trabajo: Trataremos que sea un lugar silencioso, iluminado y que todo lo que necesitamos para estudiar esté a nuestro alcance. Importante: ¡Qué no hayan muchas distracciones!
  • Concentración: Centrarnos en lo que vamos a hacer en esos quince minutos. Si tienes problemas de concentración puedes probar técnicas de Mindfulness o ejercicios de Meditación.
  • Motivación: El más fuerte de todos los puntos para lograr tus objetivos. Debes tener claro a dónde te diriges y por qué lo haces. Marcarte objetivos a corto, mediano y largo plazo. Darte recompensas cuando alcanzas tus logros. “La motivación es lo que hará que salgas a bailar bajo la lluvia".

 

Este tipo de método de motivación por disparador, no sólo te será útil en el ámbito educacional, sino para cualquier hábito nuevo que quieras incorporar, tú debes marcarte tu propio disparador y tener paciencia. No es fácil, pero verás cómo poco a poco será como lavarse los dientes.

 

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