Mi viaje a Londres.
Londres era mi sueño. Era una ciudad que necesitaba visitar, lo deseaba con todas mis fuerzas. Por eso, y tras planearlo durante bastante tiempo, me embarqué en un avión hacia la cosmopolita metrópoli.
Y, aunque sólo me quedé allí un fin de semana, fue tiempo más que suficiente para que su espíritu me invadiera. Me sentí británica durante dos días: tenía que hablar con todo el mundo en inglés y hacer la misma vida que haría alguien que viviera en la ciudad.
Mi mejor y más grata sorpresa fue ver la piedra Rosetta: una reliquia antigua en la que se puede leer un texto en tres idiomas diferentes: griego, egipcio demótico y escritura jeroglífica. Aunque parezca una tontería, dicha piedra ayudó a los estudiosos en la materia a descifrar textos antiguos que de otra manera no hubieran podido ser descifrados.
Sin duda, uno de los mejores viajes de mi vida.
<em>---Debo indicar que es un relato excelente y muy bien escrito</em>
Mi viaje a Londres.
Londres era mi sueño. Era una ciudad que necesitaba visitar, lo deseaba con todas mis fuerzas. Por eso, y tras planearlo durante bastante tiempo, embarqué en un avión hacia la cosmopolita metrópoli.
Y, aunque sólo me quedé allí un fin de semana, fue tiempo más que suficiente para que su espíritu me invadiera. Me sentí británica durante dos días: tenía que hablar con todo el mundo en inglés y hacer la misma vida que haría alguien que viviera en la ciudad.
Mi mejor y más grata sorpresa fue ver la piedra Rosetta: una reliquia antigua en la que se puede leer un texto en tres idiomas diferentes: griego, egipcio demótico y escritura jeroglífica. Aunque parezca una tontería, dicha piedra ayudó a los estudiosos en la materia a descifrar textos antiguos que de otra manera no hubieran podido ser descifrados.
Sin duda, uno de los mejores viajes de mi vida.
Muy buen trabajo.
Londres era mi sueño. Era una ciudad que necesitaba visitar, lo deseaba con todas mis fuerzas. Por eso, y tras planearlo durante bastante tiempo, me embarqué en un avión hacia la cosmopolita metrópoli.
Y, aunque sólo me quedé allí un fin de semana, fue tiempo más que suficiente para que su espíritu me invadiera. Me sentí británica durante dos días: tenía que hablar con todo el mundo en inglés y hacer la misma vida que haría alguien que viviera en la ciudad.
Mi mejor y más grata sorpresa fue ver la piedra Rosetta: una reliquia antigua en la que se puede leer un texto en tres idiomas diferentes: griego, egipcio demótico y escritura jeroglífica. Aunque parezca una tontería, dicha piedra ayudó a los estudiosos en la materia a descifrar textos antiguos que de otra manera no hubieran podido ser descifrados.
Sin duda, uno de los mejores viajes de mi vida.



